HISTORIA DE LA CAZA EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

Conforme se agudizaba el declive ganadero en la Sierra de Andújar, cobró fuerza una nueva forma de utilización del monte: la caza. Ese lento pero imparable proceso de sustitución en la dedicación del monte no surgió de forma instantánea; ya hemos demostrado a lo largo del presente capítulo que venía fraguándose desde tiempo atrás. Ahora bien, durante la segunda mitad del siglo decimonónico recibió un impulso espectacular, que convirtió esta zona en uno de los principales cazaderos de toda la Península Ibérica; las próximas líneas indagan en el despegue de este proceso.

A mediados del siglo XIX, la Sierra de Andújar se convierte en un espacio más aislado y mucho menos transitado que antaño. Todo ello fue debido a la decadencia de la trashumancia y la desaparición de los flujos comerciales con las tierras manchegas a través del cordel de Puerta Suelta. Esta vía de comunicación, que más tarde se convertiría en carretera comarcal hacia Puertollano, había empezado a ejecutarse en su trazado actual muy poco tiempo antes y presentaba serias dificultades de tránsito hasta llegar al Santuario de la Virgen de la Cabeza, primer objetivo que trataba de enlazar.

Desde ese lugar de peregrinación hasta la Sierra de Quintana y la altiplanicie manchega, seguía utilizándose la vieja cañada ganadera, invadida en numerosos puntos por los propietarios limítrofes conscientes de su reducida utilidad. Tampoco había fructificado, a pesar de la ilusión y el tesón puesto en la empresa por algunos políticos locales, la propuesta de conexión ferroviaria con La Mancha a través de la Sierra de Andújar.

En 1864, el ferrocarril llega a la ciudad iliturgitana gracias a la creación de la línea Madrid-Córdoba, pero camino del paso de Despeñaperros y no por la Sierra de Andújar. Paradójicamente, la Sierra se acercaba a la capital de España y de allí a otros puntos del territorio nacional, pero quedaba todavía aislada al no ser atravesada por vías de comunicación, lo que facilitó el desarrollo de la fauna salvaje.

EL PAISAJE CINEGÉTICO EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

La documentación literaria y periodística sobre la caza mayor en la Sierra de Andújar es la más abundante en comparación con los vecinos espacios montuosos de Despeñaperros, la Sierra de Baños o El Condado. Este hecho es ya de por sí un dato relevante, fruto de la tradición cinegética de la Sierra de Andújar y la situación social de los propietarios de las fincas acotadas. La afición por la caza no se restringía sólo a la aristocracia de la localidad, sino que arrastraba a prácticamente la totalidad de los vecinos iliturgitanos

Caza en el siglo XX

En la provincia de Jaén del siglo XX la caza mayor continuó configurándose como la principal actividad agraria en los montes de la Sierra de Andújar y Baños a pesar de las controversias que suscitaron las repoblaciones forestales por sus efectos perjudiciales sobre la fauna salvaje. Los propietarios de las fincas cinegéticas, acuciados por problemas económicos, se especializaron en las lucrativas monterías comerciales.

La mercantilización de las monterías llevó a una estricta planificación del recurso cinegético y de la organización de la caza. Todo ello acarreó una modernización de la actividad que se acompañó de costosas inversiones. Los cotos comenzaron a ser individualizados y aislados mediante extensos vallados metálicos que impidieron el trasiego de animales de unas explotaciones a otras, actuando al mismo tiempo de barrera ante la posible intromisión de personas ajenas a la finca. El impacto social del cerramiento consolidó la separación entre la población de la zona y el territorio que lo rodeaba.

Fuente:  LA CAZA MAYOR EN LA PROVINCIA DE JAÉN (ESPAÑA) ANTES DE LA LEY 1/1970 de JOSÉ MANUEL CRESPO GUERRERO

Conforme se agudizaba el declive ganadero en la Sierra de Andújar, cobró fuerza una nueva forma de utilización del monte: la caza. Ese lento pero imparable proceso de sustitución en la dedicación del monte no surgió de forma instantánea; ya hemos demostrado a lo largo del presente capítulo que venía fraguándose desde tiempo atrás. Ahora bien, durante la segunda mitad del siglo decimonónico recibió un impulso espectacular, que convirtió esta zona en uno de los principales cazaderos de toda la Península Ibérica; las próximas líneas indagan en el despegue de este proceso.

A mediados del siglo XIX, la Sierra de Andújar se convierte en un espacio más aislado y mucho menos transitado que antaño. Todo ello fue debido a la decadencia de la trashumancia y la desaparición de los flujos comerciales con las tierras manchegas a través del cordel de Puerta Suelta. Esta vía de comunicación, que más tarde se convertiría en carretera comarcal hacia Puertollano, había empezado a ejecutarse en su trazado actual muy poco tiempo antes y presentaba serias dificultades de tránsito hasta llegar al Santuario de la Virgen de la Cabeza, primer objetivo que trataba de enlazar.

Desde ese lugar de peregrinación hasta la Sierra de Quintana y la altiplanicie manchega, seguía utilizándose la vieja cañada ganadera, invadida en numerosos puntos por los propietarios limítrofes conscientes de su reducida utilidad. Tampoco había fructificado, a pesar de la ilusión y el tesón puesto en la empresa por algunos políticos locales, la propuesta de conexión ferroviaria con La Mancha a través de la Sierra de Andújar.

En 1864, el ferrocarril llega a la ciudad iliturgitana gracias a la creación de la línea Madrid-Córdoba, pero camino del paso de Despeñaperros y no por la Sierra de Andújar. Paradójicamente, la Sierra se acercaba a la capital de España y de allí a otros puntos del territorio nacional, pero quedaba todavía aislada al no ser atravesada por vías de comunicación, lo que facilitó el desarrollo de la fauna salvaje.

EL PAISAJE CINEGÉTICO EN LA SIERRA DE ANDÚJAR

La documentación literaria y periodística sobre la caza mayor en la Sierra de Andújar es la más abundante en comparación con los vecinos espacios montuosos de Despeñaperros, la Sierra de Baños o El Condado. Este hecho es ya de por sí un dato relevante, fruto de la tradición cinegética de la Sierra de Andújar y la situación social de los propietarios de las fincas acotadas. La afición por la caza no se restringía sólo a la aristocracia de la localidad, sino que arrastraba a prácticamente la totalidad de los vecinos iliturgitanos

Caza en el siglo XX

Alfonso XIII de cacería en la Sierra de Andújar
Alfonso XIII de cacería en la Sierra de Andújar

En la provincia de Jaén del siglo XX la caza mayor continuó configurándose como la principal actividad agraria en los montes de la Sierra de Andújar y Baños a pesar de las controversias que suscitaron las repoblaciones forestales por sus efectos perjudiciales sobre la fauna salvaje. Los propietarios de las fincas cinegéticas, acuciados por problemas económicos, se especializaron en las lucrativas monterías comerciales.

La mercantilización de las monterías llevó a una estricta planificación del recurso cinegético y de la organización de la caza. Todo ello acarreó una modernización de la actividad que se acompañó de costosas inversiones. Los cotos comenzaron a ser individualizados y aislados mediante extensos vallados metálicos que impidieron el trasiego de animales de unas explotaciones a otras, actuando al mismo tiempo de barrera ante la posible intromisión de personas ajenas a la finca. El impacto social del cerramiento consolidó la separación entre la población de la zona y el territorio que lo rodeaba.

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