Cerrillo del plomo

• TRAYECTO Lineal
• LONGITUD 1,1 km
• TIEMPO ESTIMADO 30 minutos
• DIFICULTAD Baja
• TIPO CAMINO Senda
• PAISAJE/VEGETACIÓN Encinares y alcornocales acompañados de monte mediterráneo. Grandes cerros con laderas tapizados por pinares y espesa vegetación. Vista panorámica al valle del Río Grande.
• SOMBRA Abundante
• AUTORIZACIÓN ESPECIAL No es necesaria
• RECOMENDACIONES Llevar agua potable y vestimenta y calzado
adecuados.
• PROVINCIA / MUNICIPIOS Jaén / El Centenillo
• HOJAS DEL MTN 1:50.000 862 – Santa Elena
• COORDENADAS INICIO / FINAL
38º 20´ 26,63” N — 3º 43´ 36,54” O
38º 20´ 37,95” N — 3º 43´ 0,86” O

OTROS SENDEROS
Se encuentran cerca de esta ruta los senderos de Pozo Nuevo y Cuatro Términos.

Ruta-el-sendero-el-Cerrillo-del-Plomo la-Centenera

MINA EL CERRILLO DEL PLOMO

Este cerro fue una de las minas más productivas durante el periodo romano, constituyendo uno de los yacimientos más importantes de España para la extracción de galena, tanto por su producción como por la calidad del mineral extraído. La galena es un mineral del grupo de los sulfuros del que se extrae el plomo y la plata. Bajo el dominio del Imperio Romano, esta plata era enviada a Roma, mientras que el plomo era usado para hacer monedas, vasijas y recubrir cañerías y tejados. A mediados del siglo XX, los mineros llamados “sacagéneros” removieron las entrañas de este cerro en busca de los restos de plomo que los romanos no extrajeron.

En el Cerrillo del Plomo existían diversas infraestructuras mineras: molinos para moler el mineral, lavaderos para separarlo y hornos para fundir el plomo con una gran chimenea. No podemos irnos de este lugar sin antes imaginarnos como sería la dura vida de los mineros, arriesgando su vida día tras día en las extremas condiciones que se dan en el interior de las minas.

Cómo llegar:

En la Autovía A-4 E-5, a la altura de La Carolina tomaremos la salida 270, para seguir por la carretera JA-6100, la cual nos conducirá hasta El Centenillo. A la entrada del pueblo sale una pista a mano derecha que desciende hasta el inicio del sendero.

Donde aparcar:

El vehículo lo tendremos que estacionar en el poblado del Centenillo, y bajar a pié por la pista que nos conduce hasta el inicio del sendero.

PLANO Y DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO

Este sendero se encuentra en el antiguo poblado minero El Centenillo, donde hubo una gran actividad minera desde la época romana.

Si viajásemos en el tiempo y nos enmarcásemos en el albor del siglo pasado, seguramente  encontraríamos  mineros durante nuestro paseo y podríamos escuchar el tren que llevaba el material que se extraía aquí hasta otro lugar cercano, porque debajo de nosotros se encuentra la mina que hizo de este lugar uno de los yacimientos más importantes de plomo de España.

Barranco de las Higueras
El principio del sendero (ver [1] en el mapa) puede hacernos pensar que nos disponemos a andar por un terreno escarpado, pero no es así. Si bien esta primera bajada paralela a un cortafuegos es algo pronunciada y debemos tener cuidado, el resto del trayecto es más suave y asequible, y siempre en sentido descendente. Pronto llegaremos al Barranco de las Higueras,  donde si miramos hacia nuestra derecha podremos observar una serie de terrazas
[2], que en su momento estuvieron ocupadas por huertos de los mineros para producir verduras y frutas.

Aunque actualmente ya no existen, pero en el siglo pasado el pueblo contaba con más de trescientos huertos de este tipo. Después de este paréntesis imaginando la vida en torno a estas huertas, continuaremos nuestra senda y cruzaremos un arroyuelo para empezar a descender por una calzada de origen probablemente romano, cuya finalidad era conectar el Cerrillo del Plomo con otras instalaciones mineras cercanas.

El impacto de la actividad minera sobre la vegetación  El sendero debe su nombre a la gran cantidad de restos de plomo que se encontraron aquí por la intensa actividad minera de los últimos dos siglos. El Centenillo fue un poblado minero que causó un importante impacto en el paisaje, lo que se vio reflejado de manera inminente en la vegetación. Tanto es así que la corta de madera para leña, con el fin de fortificar las minas o para la creación de pastos para el ganado llegó a provocar la desaparición del arbolado y del matorral en algunos cerros. Sin embargo a mediados del siglo XX, con la fiscalización de la actividad minera, se produjo una disminución de la presión sobre el monte, permitiendo la recuperación de la vegetación natural que hoy contemplamos: un rico  mosaico de encinas y alcornoques acompañados
de un estrato arbustivo compuesto de madroño, labiérnago y mirto en las zonas de umbría, y de jaras, acebuches y enebros en las laderas de solana.

Entre esta vegetación autóctona destacan las repoblaciones de pino piñonero, realizadas para evitar la erosión y generar recursos económicos como la madera y la piña. Además, en ciertos enclaves se plantaron eucaliptos, por ser árboles de crecimiento rápido que podían proporcionar zonas de sombra en poco tiempo.

Cerrillo del Plomo 

Continuamos nuestro paseo y, hacia mitad del camino, cruzaremos de nuevo el arroyo mientras seguimos descendiendo hasta llegar a un cruce, que dejaremos atrás por nuestra senda en la misma dirección y  sí subir al Cerrillo del Plomo, donde podremos observar las trazas de un  poblado minero de época romana, así como restos de los almacenes y casas de los mineros que  aquí vivieron y trabajaron durante muchos años.
Hemos de aprovechar este cerro para disfrutar de las vistas panorámicas [3] que nos brinda el sendero en este punto.
Desde aquí podremos observar el Cerro del Madroño, la Sierra de El Puntal, el Collado de Las Pozas y la Sierra de Los Calderones, entre otros. También podremos observar el valle del Río Grande, con pronunciadas pendientes tapizadas por espesas manchas de monte mediterráneo.

En este entorno son abundantes las especies de caza mayor, como el jabalí y el ciervo, así como zorros y buitres leonados que anidan en la Sierra del Puntal.

 

Fuente: Junta de Andalucía